Principios de un santuario compartido
The Wall se basa en el principio de honestidad radical a través del anonimato. Para mantener este santuario, eres anónimo para todos los demás usuarios. Sin embargo, el anonimato no es un escudo para el daño. Para la seguridad de nuestra comunidad global, nuestro sistema registra de forma segura datos técnicos de origen. Solo se accede a estos datos en caso de abuso grave o necesidad legal.
Definimos un arrepentimiento como una reflexión emocional genuina sobre una acción u omisión pasada. The Wall es un repositorio de sentimientos humanos, no un feed genérico de redes sociales. Cada envío debe ser una expresión única y genuina.
Este es un espacio para sanar, no para causar más dolor. Mantenemos una política de tolerancia cero hacia cualquier contenido que promueva el odio, la violencia o la discriminación. Nuestro Guardián de IA y los moderadores humanos trabajan juntos para hacer cumplir estos estándares.
The Regret Wall es un archivo emocional entre pares. No es una clínica médica, legal o psicológica. Aunque fomentamos el apoyo, los usuarios deben reconocer las limitaciones de este espacio digital.
The Wall pertenece a todos los que contribuyen a ella. Trata cada publicación con la dignidad que merece la vulnerabilidad cruda. La interacción debe ser significativa y considerada.
Para preservar la calidad y seguridad del repositorio, nos reservamos el derecho de curar el contenido. Esto incluye el derecho a editar por claridad (raramente) o eliminar contenido que viole estas guías.
Esta plataforma no reemplaza el tratamiento médico o psicológico profesional; es solo para fines de apoyo comunitario y crecimiento personal.